Mitos sobre la testosterona y los suplementos “para hombres”
En el mostrador llega la pregunta con el móvil en la mano: «¿esto sube la testosterona?». Cápsulas de tribulus, zinc a dosis altas, extractos con nombres en inglés y promesas de energía, músculo y deseo. La testosterona es una hormona con receta cuando hace falta, no un complemento de herbolario. Este texto separa lo que se puede medir de lo que se vende.
Qué es la testosterona y cuándo está baja de verdad
La testosterona se produce sobre todo en los testículos, bajo el control del hipotálamo y la hipófisis. Interviene en el deseo sexual, la erección, la masa muscular, la densidad ósea, el ánimo y la producción de espermatozoides. Con la edad los niveles medios bajan de forma gradual, pero no todos los hombres con cuarenta o cincuenta años tienen un déficit que merezca tratamiento.
El hipogonadismo —el déficit real— se define por la combinación de síntomas y cifras bajas confirmadas, no por una analítica suelta. La Asociación Europea de Urología y la Endocrine Society coinciden en medir la testosterona total por la mañana, en ayunas, entre las 7 y las 11, y repetir la determinación en otro día si sale baja. Un valor por la tarde, después de comer o tras una noche mala, no sirve para diagnosticar.
El umbral orientativo que usa la EAU para plantear tratamiento en un hombre con síntomas es de 12 nmol/l (unos 3,5 ng/ml). Por debajo de 8 nmol/l el beneficio es más claro si hay síntomas. Por encima de 12, los metaanálisis no muestran ventaja de la terapia. No es un número mágico: es un punto a partir del cual tiene sentido hablar con el endocrino o el urólogo, no un motivo para comprar un booster.
Los síntomas que se valoran son disminución del deseo, dificultades de erección, menos energía, pérdida de masa muscular o aumento de grasa, y a veces cambios de ánimo. Ninguno es exclusivo de la testosterona baja: el sueño corto, la depresión, el hipotiroidismo, la anemia o un medicamento pueden dar el mismo cuadro.
Por qué bajan los niveles sin que falle el testículo
Hay un hipogonadismo orgánico —por problema del testículo, de la hipófisis o del hipotálamo— y otro funcional, ligado al sobrepeso, la diabetes, el sueño fragmentado, el alcohol o ciertos fármacos (opioides, corticoides, algunos antidepresivos). En el funcional la primera medida no es la testosterona: es perder peso, dormir mejor y revisar la medicación.
La European Academy of Andrology recomienda no hacer cribado universal en hombres de mediana edad sin síntomas. Medir «por si acaso» genera analíticas limítrofes y tratamientos innecesarios. Si hay obesidad y las cifras están justas, bajar de peso puede normalizarlas sin pastilla. Eso no es un consejo de revista: es el primer escalón de las guías.
La testosterona exógena, cuando se pauta, frena el eje propio y reduce la producción de espermatozoides. Quien busca descendencia en los próximos años no debería empezar un tratamiento con testosterona sin haberlo hablado: puede dificultar la fertilidad de forma reversible, pero no inmediata. En ese caso se valoran otras vías, como las gonadotropinas, que estimulan el testículo en lugar de sustituirlo.
Qué dicen las guías sobre el tratamiento
La terapia con testosterona está indicada en el hombre con síntomas y cifras repetidamente bajas, una vez descartadas causas reversibles y contraindicaciones. No está indicada para «sentirse más joven», para ganar músculo en el gimnasio ni para compensar una analítica de internet.
Antes de empezar se revisan la próstata (tacto y PSA), el hematocrito, el sueño y el corazón. Hay contraindicaciones claras: cáncer de próstata o de mama no tratado, hematocrito alto, apnea del sueño grave no controlada, insuficiencia cardíaca descompensada o un evento cardiovascular reciente. El seguimiento incluye repetir la analítica y vigilar el hematocrito, porque la testosterona puede subirlo.
El ensayo TRAVERSE, con más de cinco mil hombres, no encontró un aumento claro de infarto o ictus a corto y medio plazo, pero sí un incremento de embolias pulmonares y de fracturas en el grupo tratado. No es un argumento para prohibirla: es un argumento para no pautarla a la ligera y para vigilarla. Las guías siguen pidiendo control, no un tratamiento de por vida sin revisión.
Los suplementos “para hombres”: lo que muestra la evidencia
Los llamados boosters de testosterona —tribulus, fenogreco, ashwagandha, zinc a dosis altas, D-aspártico, maca— se venden como alternativa natural. Una revisión sistemática de 2024 sobre 27 sustancias propuestas encontró que la mayoría no eleva la testosterona total frente a placebo. Algunas, como ciertos extractos, tienen datos débiles en subgrupos concretos; la mayoría no.
Otra revisión de los productos más vendidos en Estados Unidos mostró que el 90 % anunciaba subir la testosterona, pero solo una cuarta parte de los ingredientes tenía algún dato que lo respaldara, y más del 60 % no tenía datos publicados. Algunos superaban los límites superiores de vitaminas o minerales. No es que sean todos peligrosos: es que la promesa no está demostrada.
El zinc corrige un déficit si lo hay —por ejemplo en una dieta muy restrictiva o en una enfermedad que lo agota—, pero no sube la testosterona en quien ya tiene niveles normales de zinc. Lo mismo vale para la vitamina D: reponer un déficit tiene sentido por otros motivos; no convierte un suplemento en un tratamiento hormonal.
| Afirmación habitual | Qué dice la evidencia |
|---|---|
| «Este booster sube la testosterona de forma natural» | La mayoría de los ingredientes no elevan la testosterona total en ensayos frente a placebo. |
| «Si me siento cansado, me falta testosterona» | El cansancio tiene muchas causas. Hace falta analítica de mañana en ayunas, repetida, y descartar otras. |
| «La testosterona del gimnasio es lo mismo que la del médico» | No. La pautada se controla. La comprada por internet puede ser otra cosa o llevar anabolizantes no declarados. |
| «Perder peso no cambia nada» | En el hipogonadismo funcional ligado a obesidad, la pérdida de peso es el primer paso recomendado. |
| «Puedo tomarla y seguir buscando hijos» | La testosterona exógena reduce la espermatogénesis. Hay que hablarlo antes. |
El riesgo real de lo que se compra por internet
Algunos productos vendidos como complementos para ganar músculo o «subir la testosterona» han sido retirados por la AEMPS al contener esteroides anabolizantes no declarados en la etiqueta —metasterona, dimetazina y similares—. Esos compuestos están relacionados con la testosterona, tienen actividad hormonal y se han asociado a daño hepático, que puede ser grave. No aparecen en el prospecto porque no deberían estar ahí.
Comprar testosterona o «prohormonas» por internet no es un atajo. Es un medicamento sin diagnóstico, sin dosis controlada y sin seguimiento. La venta a distancia de fármacos sujetos a prescripción no está permitida en España. Además, el producto puede no contener lo que dice o contener algo peor.
En la farmacia se puede explicar que un complemento alimenticio no es un medicamento, que el zinc o la vitamina D se reponen si hay déficit documentado, y que una analítica de testosterona se pide en el centro de salud, no se interpreta con una aplicación. No se pauta testosterona ni se recomienda un booster.
Cuándo consultar
Conviene pedir cita si hay disminución clara del deseo, dificultades de erección que se repiten, pérdida de masa muscular sin explicación o un cansancio que no cede con el descanso, sobre todo si se acompaña de sobrepeso o de sueño fragmentado. El médico pedirá la analítica en condiciones —mañana, ayunas— y valorará si hace falta repetirla y mirar otras hormonas.
No hace falta una analítica «de chequeo» a los 40 si no hay síntomas. Si ya se ha comprado un producto por internet o se han notado cambios en el ánimo, en el hígado o en la piel tras tomarlo, hay que decirlo en la consulta: algunos anabolizantes ocultos dejan huella.
Hay que buscar atención sin demora si aparece dolor abdominal intenso, ictericia o un malestar general tras tomar un suplemento de este tipo. El daño hepático por anabolizantes no declarados no es teórico.
Conclusión
La testosterona baja se confirma con síntomas y con dos analíticas de mañana en ayunas, no con un anuncio. En muchos hombres el primer paso es perder peso y revisar el sueño y la medicación, no empezar una hormona. Los boosters, en su mayoría, no suben la testosterona en los ensayos. Algunos productos retirados por la AEMPS ocultaban anabolizantes. La testosterona es un medicamento con indicación, contraindicaciones y seguimiento. La farmacia aclara qué es un complemento. Diagnosticar y tratar corresponde al médico.
Fuentes
- European Association of Urology. Guidelines on Male Sexual and Reproductive Health: 2025 update on male hypogonadism.
- European Academy of Andrology. Guidelines on investigation, treatment and monitoring of functional hypogonadism in males.
- Bhasin S, et al. Testosterone Therapy in Men With Hypogonadism: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline.
- Morgado A, et al. Do “testosterone boosters” really increase serum total testosterone? A systematic review.
- Kuchakulla M, et al. A systematic review and evidence-based analysis of ingredients in popular male testosterone and erectile dysfunction supplements.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Retirada del producto Ultra-Sten por contener un anabolizante no declarado.




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