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Farmacia Nueva Serrano Toribio Oficina de farmacia
Un hombre habla con su médico en una consulta luminosa sobre prevención sexual, con un preservativo discreto sobre la mesa.
29 de octubre de 2026 Maria Bermejo Ferrer Salud masculina

Infecciones de transmisión sexual: prevención y cuándo hacerse una prueba

La clamidia y la gonorrea no siempre avisan con ardor o secreción. En el hombre, cerca de la mitad de las infecciones por clamidia no dan síntomas, y muchas gonorreas de garganta o de recto tampoco. Por eso el «me encuentro bien» no cierra la conversación. Este texto explica qué reduce el riesgo, cuándo tiene sentido una prueba y qué no se resuelve con un antibiótico del botiquín.

Por qué el silencio no es tranquilidad

Las infecciones de transmisión sexual se contagian por contacto sexual —vaginal, anal u oral— y, en algunos casos, por sangre. Las más frecuentes en España son la clamidia, la gonorrea, la sífilis, el virus del papiloma humano, el herpes genital y el VIH. El Ministerio de Sanidad y las sociedades científicas han actualizado en 2024 el documento de consenso sobre diagnóstico y tratamiento de las ITS en adultos, niños y adolescentes. Una de las ideas centrales es que el cribado no se reserva solo a grupos concretos: se plantea también al inicio de una nueva relación, tras un cambio de pareja o en quien tiene varias parejas.

En el hombre la clamidia puede limitarse a la uretra y pasar desapercibida. Si no se trata, puede inflamar el epidídimo y, en algunos casos, afectar a la fertilidad. La gonorrea puede dar secreción amarillenta y escozor, pero no siempre. La sífilis empieza a veces con una úlcera indolora que desaparece sola y reaparece años después en otra fase. El VIH puede no dar síntomas durante años. El silencio no es ausencia de infección: es ausencia de aviso.

El documento de consenso recomienda técnicas de amplificación de ácidos nucleicos para clamidia y gonorrea, y serología para VIH, sífilis y hepatitis según el riesgo. No se recomienda el cribado rutinario de micoplasma o tricomonas en personas asintomáticas. La periodicidad se individualiza: más frecuente en quien tiene más exposiciones, anual en otros casos.

Qué reduce el riesgo de forma real

El preservativo, usado desde el principio hasta el final y cambiado si se cambia de práctica, reduce de forma importante el riesgo de la mayoría de las ITS bacterianas y del VIH. No elimina el riesgo del virus del papiloma o del herpes, que pueden transmitirse por contacto con piel no cubierta, pero lo disminuye. El lubricante a base de agua o silicona evita que el preservativo se rompa; el de aceite lo daña.

  • Una pareja estable y mutuamente exclusiva reduce el riesgo, pero no lo anula si alguno de los dos tuvo exposiciones previas no tratadas.
  • Reducir el número de parejas concurrentes reduce las oportunidades de contagio.
  • La vacuna frente al virus del papiloma humano está indicada en determinados grupos y edades. No sustituye al preservativo.
  • La profilaxis preexposición al VIH (PrEP) está disponible en el Sistema Nacional de Salud para personas con alto riesgo de adquisición por vía sexual. No protege frente a clamidia, gonorrea o sífilis. Quien la usa necesita seguimiento y cribado periódico de otras ITS.

La PrEP oral se financia en España desde hace años. En 2026 el SNS ha incorporado también una opción inyectable de acción prolongada para casos en los que la oral no es alternativa. En ambos casos la indicación y el seguimiento corresponden al médico o a la unidad de ITS, no a la farmacia.

Cuándo hacerse una prueba

No hace falta esperar a tener síntomas. Tiene sentido pedir una prueba en estas situaciones:

  • Tras un cambio de pareja o al inicio de una relación nueva, idealmente antes de dejar el preservativo.
  • Si ha habido una relación sin preservativo con una pareja de la que no se conoce el estado.
  • Si aparecen secreción uretral, escozor al orinar, úlcera genital, dolor testicular o ganglios en la ingle.
  • Si se es hombre que tiene sexo con hombres, se usa PrEP o se tienen varias parejas: el cribado suele plantearse cada tres a seis meses, según las prácticas y la guía local.
  • Si una pareja reciente ha recibido un diagnóstico de ITS.

El periodo ventana importa. Una prueba de clamidia o gonorrea puede ser fiable a partir de una o dos semanas de la exposición. Las serologías de VIH y sífilis necesitan más tiempo; si la prueba es muy reciente y negativa, puede hacer falta repetirla. El centro de salud o la consulta de ITS indican el momento.

En el hombre la muestra habitual para clamidia y gonorrea es la primera orina de la mañana o un exudado uretral. Si ha habido sexo anal u oral, pueden hacer falta muestras de recto o de faringe: una orina sola no las detecta. La sífilis y el VIH se miran en sangre.

SituaciónQué conviene hacer
Nueva pareja, sin síntomasPrueba de ITS antes de dejar el preservativo. Repetir según ventana si la exposición fue reciente.
Secreción, escozor o úlceraConsulta en días, no semanas. No automedicarse con antibiótico.
Pareja diagnosticada de ITSPrueba y, si procede, tratamiento de contacto. Avisar es parte del control.
Varias parejas o sexo sin preservativo frecuenteCribado periódico (cada 3-6 meses en muchos casos). Valorar PrEP si hay riesgo de VIH.
Prueba negativa muy recientePuede estar en ventana. Repetir según indique el médico.

Qué no hacer por cuenta propia

  • Tomar un antibiótico «por si acaso» o terminar el envase de un familiar. Las dosis y los fármacos para clamidia o gonorrea no son los de una cistitis cualquiera, y la resistencia a antibióticos en gonorrea es un problema real. Además, se pierde la oportunidad de confirmar el diagnóstico y de avisar a las parejas.
  • Comprar un test de internet y darlo por cerrado sin saber la ventana ni las localizaciones. Un autotest de VIH orienta, pero no sustituye la serología completa ni el resto de pruebas.
  • Dejar el preservativo porque «los dos estamos sanos» sin haberse hecho una prueba reciente. La ausencia de síntomas no es una prueba.
  • Usar la PrEP como sustituto del preservativo para todas las ITS. Protege frente al VIH, no frente a las bacterianas ni a la sífilis.
  • Retrasar la consulta por vergüenza. Las unidades de ITS y muchos centros de salud atienden esto con normalidad. Cuanto antes se diagnostica, antes se corta la cadena.

En la farmacia se dispensan preservativos, lubricantes y, donde está autorizado, autotests de VIH. Se puede explicar cómo se usa un preservativo y dónde pedir una prueba —centro de salud de Peligros, consulta de ITS del hospital de referencia o centro de salud sexual—. No se interpreta un resultado ni se pauta un antibiótico para una ITS.

Cuándo consultar

Conviene pedir cita en el centro de salud o en una consulta de ITS si ha habido una exposición de riesgo, si se quiere dejar el preservativo con una pareja nueva, o si se desea valorar la PrEP. No hace falta tener síntomas para que la cita tenga sentido.

Hay que buscar atención en días si aparece secreción uretral, escozor intenso, úlcera genital, dolor o hinchazón testicular, o ganglios dolorosos en la ingle. Esas señales no se resuelven con un antiinflamatorio ni con esperar a que pase.

El 112 es para situaciones graves: fiebre alta con malestar general intenso, dificultad para orinar por completo, o una úlcera que se acompaña de dolor intenso y fiebre. La mayoría de las ITS no son una urgencia vital, pero tampoco se dejan para el mes que viene.

Conclusión

Muchas infecciones de transmisión sexual no dan síntomas en el hombre. El preservativo usado de principio a fin es la medida que más reduce el riesgo; la PrEP añade protección frente al VIH en quien tiene exposiciones frecuentes, sin cubrir el resto. Una prueba tiene sentido al cambiar de pareja, tras una exposición sin protección o de forma periódica si hay varias parejas. El antibiótico del botiquín no es un tratamiento. La farmacia orienta sobre preservativos y autotests. Diagnosticar, tratar y hacer el seguimiento de contactos corresponde al médico.

Fuentes